La esencia la permanece, las almas van mutando respecto de alcanzar la perfección, pero nuestra esencia es siempre eterna, encierra todo lo bueno que hay, en forma inherente nos es otorgado….si, somos en esencia los mismos que cuando niños, donde la pureza era el rasgo principal y la sonrisa delinea esa exquisita infancia que no debemos perder.
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